En el escenario del coleccionismo numismático internacional ocurre, de manera esporádica, un comportamiento bochornoso por parte de individuos inescrupulosos que buscan lucrar con la creación de “bonos fantasías”, es decir, documentos inventados sin respaldo histórico, utilizados para engañar a instituciones y coleccionistas, que surgen aprovechando vacíos bibliográficos, errores en catálogos previos y la ausencia de estudios críticos con fuentes primarias actualizadas.La escasez de literatura rigurosa sobre determinados períodos y la deficiente divulgación de piezas auténticas constituyen brechas que facilitan tales mañas, atentando contra la legitimidad del coleccionismo y la preservación del momento histórico que cada documento representa.

Este artículo aborda un posible caso paradigmático de “posible falsificación” de la notafilia independentista cubana (1850–1898), un Certificado del Empréstito Patriótico de 1866, emitidos en Nueva York por la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico. Su estudio permite comprender tanto la relevancia histórica como los desafíos de autenticidad que enfrentan estas piezas. Debo decir no encontré referencias de estas piezas con manifestaciones de falsificación.El Empréstito Patriótico de 1866 se ubica en la categoría de incertidumbre científica, pues la polémica sobre la bandera que exhibe no cuestiona su autenticidad, sino la interpretación iconográfica (las banderas con estrellas pueden relacionarse con la polémica señalada por Gay-Calbó (1956) algunos ejemplares muestran la bandera de Chile, otros la de Céspedes).El escudo al no estar impreso en colores no deja ver su procedencia. Seguir leyendo